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FESTEJOS TAURINOS POPULARES EN HONOR A SAN MARCOS - Toros y Vacas Ensogadas



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DIAS QUE FALTAN PARA SAN MARCOS

- Días que faltan para las Fiestas de San Marcos en Beas de Segura:

jueves, 15 de abril de 2010

6. EL SUEÑO Y LA REALIDAD

El juez por entonces de Beas, pareció predecir el futuro de esta sociedad en la que nos encontramos hoy día, dándose cuenta de como poco a poco las personas iban a caer en las garras de la deshumanización y la falta de civismo con su escrito. Y es que con el paso del tiempo las personas poco a poco han ido perdiendo la falta de colaboración los unos con los otros, siendo cada vez más individualistas y dejando a un lado aquellas personas que más ayuda necesitan y cayendo en el error de que sin la hermandad entre los hombres, las cosas son más difíciles. Y esto es lo que hoy en día, en pleno siglo XXI, algunas personas se han dado cuenta de que si no colaboramos, los unos con los otros, estamos destinados a caer irremediablemente en las garras del fracaso.

Tremendas palabras del Juez cuyo nombre era Justo, haciendo justicia a lo que hoy día esta sumida la sociedad, dando un toque de atención a esas personas de la década de los 70, avisándoles que hay que colaborar más entre nosotros para obtener la victoria o conseguir las metas que nos asignemos, y que mejor ejemplo como lo es la lucha y el trabajo que desempeña la Hermandad de San Marcos para sacar adelante las fiestas del Toro ensogado para que día a día sean mejores.

Pero su artículo también es un aviso al mismo tiempo, de que los hombres se separan cada vez más y más, los unos de los otros, por no llegar a un entenderse entre ellos o por no tenerse respeto mutuo, creando una distancia que cada vez se va haciendo más grande entre las personas, por la perdida del civismo o por la falta de colaboración entre si.

Yo me quedo con estas líneas que me han gustado y dice mucho del punto de vista que tiene el autor de su artículo:

“…Es curioso observar que no es una dimensión geográfica sino, ante todo histórica, la que sigue dispersando a los hombres en la sociedad embebida de materialismo que nos ha tocado vivir. Un materialismo sin grandeza que ha confundido los medios con los fines… El timón de la difícil navegación de la Hermandad de San Marcos está en manos de una juventud, nutrida de alma, llevada a su tierra a acercar a los hombres dispersos, procurarles en el resplandor de unos días, el resplandor más bello aún de la amistad, jamás cancelada por la distancia, ni por las disputas, ni por el espejismo lograr… Para ello es necesario que de una vez para siempre, dejen de ser los hombres, los siervos de la gleba. Que la tierra antes de arroparlos les dé el sustento y el aliento y que en ella, mirando al horizonte, para que podamos seguir manteniendo encendida la antorcha de la vida y transmitirla a los que nos han de suceder, antes de desaparecer en la oscuridad, camino de la luz”

“El Juez Justo”



EL SUEÑO Y LA REALIDAD



POR JUSTO DIAZ VILLASANTE
Juez de la Villa de Beas de Segura


En vano dirás “vuela, vuela”, al que no tiene alas, escribe el poeta y aún cuando es peligroso soñar sin vivir en la realidad, no deja, sin embargo, de ser hermosos soñar cuando se quiere de verdad embellecer y ennoblecer la realidad. Estamos hechos de la madera de los sueños, expresaba Calderón.

La Hermandad de San Marcos de Beas de Segura, sueña también en la realidad y en este blanco pueblo, como Moguer , cuya viva tradición no representa siempre el pasado sino que se engarza con el porvenir, asegura todos los años la continuidad de unas fiestas que son juego y deporte, bullicio, esplendor, luz, incluso en la noche y donde destaca, sobre todo, lo que quiere decir su propio nombre: una hermandad entre todos sus hijos dispersos; los próximos y los lejanos ya que también entre los próximos existe la dispersión.

El hombre moderno se aleja cada vez más de su hermano, el nombre más dulce de todos como acertó a calificarlo el escritor y una existencia cada vez más empobrecida también en sus motivaciones más profundas, en sus mejores ideales, en sus más caras ilusiones, nos distancia a los unos de los otros. Es curioso observar que no es una dimensión geográfica sino, ante todo histórica, la que sigue dispersando a los hombres en la sociedad embebida de materialismo que nos ha tocado vivir. Un materialismo sin grandeza que ha confundido los medios con los fines, o, mejor dicho, que no pone los medios que brinda al hombre el dominio y el gobierno de la naturaleza, para alcanzar plenamente los fines del espíritu.

Este predominio de un materialismo que nos asfixia y que reduce la vida cotidiana a un quehacer monótono, a veces, incluso a un no quehacer, trata de apoderarse de los pueblos - ¡aquel pueblecito – un pueblecito - de Azorín! – donde todavía encontramos los hombres un remanso de paz, a la que aspiramos no como paz doméstica, sino como reposo para reponer energías y continuar combatiendo y andando, descubriendo nuevos paisajes, paisajes en que la tierra se hace alma y viceversa.

El timón de la difícil navegación de la Hermandad de San Marcos está en manos de una juventud, nutrida de alma, llevada a su tierra – a esta tierra cuyo paisaje es Beas – que quiere así lo vemos sus amigos, los que con ellos formamos un Equipo del Espíritu – a acercar a los hombres dispersos, procurarles en el resplandor de unos días, el resplandor más bello aún de la amistad, jamás cancelada por la distancia, ni por las disputas ni por el espejismo lograr.

Hay que ser testigo de ello para confirmarlo que por unas horas, sin reposo, en que se suceden el día y la noche, la noche y el día sin interrupción de la alegría, no puramente exterior, por cierto – que los hijos de Beas, sean, de verdad, hermanos. Hermandad difícil, en la dura tarea de cada día, de cada año de la vida, como todo empeño humano por la justicia.

Hacer llegar a los hombres este concepto y este sentimiento y que lo vivan es difícil por que la vida es áspera y no debiera serlo. Sin embargo, nos estamos aproximando en la historia a la justicia que consiste, en el fondo andaluz, en la hondura de Andalucía, no interpretada únicamente como teoría, de que el hombre llegue automáticamente a serlo y, supuesto, a vivir como tal hombre, entero y perfecto.

Las fiestas, el juego, eliminan, como en un soplo, también en la noche, el reino de las sombras que, con tanta galanura, evocaba el poeta para salir precisamente de él.

Esta es la misión de todos y cada uno de nosotros, en cada una de las generaciones que se suceden: sacar a los hombres de las sombras donde tantas veces viven a oscuras, confundidos, discriminados contra toda razón, contra toda justicia, contra la poesía y aproximarlos con nosotros a la verdad.

Para ello es necesario que de una vez para siempre, dejen de ser los hombres, los siervos de la gleba. Que la tierra antes de arroparlos les dé el sustento y el aliento y que en ella, mirando al horizonte, para que podamos seguir manteniendo encendida la antorcha de la vida y transmitirla a los que nos han de suceder, antes de desaparecer en la oscuridad, camino de la luz.

Porque hay otras auroras que no han brillado todavía,

Haz que las veamos, ¡oh! Varuna,

Dice, con tan profunda cadencia, los Verso del Rin Veda.

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