Esta narración nos cuenta una breve descripción de cómo es la gente de Beas y su pueblo y como la fiesta de San Marcos ayuda al hombre a unirse en esos días, indagando en el entorno natural del que se encuentra rodeado y la forma que tiene de comportarse por ser de este pueblo y andaluz a la vez.
LA CONVOCATORIA DE SAN MARCOS
LA CONVOCATORIA DE SAN MARCOS
Por Justo Díaz Villasante
Quizás ninguna convocatoria, como ahora se llama a la apelación del concurso popular, tenga un carácter más genuino que la del pueblo andaluz y español de Beas de Segura, bellísimo en su amplio paisaje de las sierras de Segura y Cazorla, nimbado de olivares, de verdes, de amarillos, de soles y azules y también de nubes, en sus fiestas de San Marcos, al borde de la primavera.
Porque nuestro tiempo va aproximándose por un proceso imparable a la convivencia democrática de los pueblos y de los hombres, la antigua Atenas y los Cantones Suizos de nuestra época mantenían y mantienen el sentido profundo del ágora, la plaza pública donde se reúne el pueblo que se conoce, que trabaja, que sufre y goza en común. Pero ambas concentraciones tenían y tienen como motivación la cosa pública.
En Beas de Segura, en la amplia Andalucía, tierra de España que se coordina con todas las demás de nuestro país, por su solera, por su carácter, por su lengua honda y peculiarísima, por el esquema y el sentido de la existencia, la convivencia entre sus hijos porque ellos no consideran extraño a nadie que venga a gozar de la apacibilidad de su viviendo, repitiendo a Cervantes, representa en los días inolvidables de su patrón, no el patrón que manda y al que , por necesidad o por la fuerza, hay que obedecer, sino de su Patrón que guía, que llama – el encuentro, el reencuentro donde se disipan el tiempo y el espacio. Y donde se disipa, además el resentimiento.
Conservaré siempre de las múltiples imágenes de Beas y de sus hombres la llama viva de la amistad, de la donosura en el trato, de la superación de la envidia y de la mediocridad, entre sus gentes – el Apóstol de los gentiles, hablaba de las gentes – está el tiempo de hombre que fecunda y que no esteriliza su esfuerzo. Quizás en esta apreciación histórica se halle el sentido que da a la vida el hombre andaluz, tantas veces desfigurado interpretaciones equivocas y desnaturalizadas.
También el andaluz interpreta la muerte como una coronación de la vida como un mensaje transcendente. La superación del sufrimiento, causado en tantos momentos de la historia, por la injusticia, hace del andaluz un tipo universal que ha hecho del humor, optimismo, de la gracia, serenidad, de la imaginación, poesía.
Beas de Segura es uno de los pueblos más hermoso de la provincia de Jaén, recoleto y abierto, sencillo y señorial, multitudinario e individualísimo.
La mano tendida tiene una expresión acompasada por el espíritu y en la tradición mantenida vuelven a encontrarse el niño y el hombre, el viejo y el joven, porque yo he sido, decía Paul Valéry, joven, he sido viejo y he vuelto a ser joven.
San Marcos extendido a los cuatro puntos cardinales de la brújula: Norte, Sur, Este y Oeste, abraza a todos: no hay desorientación posible porque todos acuden cualquiera que sea la dirección a donde apunte aquélla.
Y a esta actitud la definió otro poeta del Andalus como un imponente respeto, respeto a las ideas, a los sentimientos, al temperamento, a la personalidad, en suma, a todo hombre intransferible. A todo hombre al que nosotros tenemos que ayudar a que cumpla su destino en función naturalmente de un ideal concreto, desinteresado.
Este debe ser el estilo y el sentido, la forma y el fondo de la convocatoria de San Marcos.
Pero debe ser, además, una convocatoria para el presente y el porvenir.
Beas de Segura para permanecer tiene que cobrar el ritmo y el pulso modernos, el tono de la sociedad actual en sus virtudes, en su progreso, eliminando sustancialmente sus defectos y sus vicios.
Y para ello de be industrializarse. El hombre domina la naturaleza con sus técnicas que ha de utilizar como medio, no como fin.
El sentido trashumante de la existencia que tiene su encanto cuando significaba la peregrinación del hombre por la tierra, abierto su periplo a todos los horizontes, ha representado un drama humano y social con la emigración de las gentes, que deberá retornar a ese ambiente entrañable que de niños nos calificaban como el hogar de nuestros mayores.
Los pueblos centros de convivencia, de salud, de encanto con la naturaleza pero dotados de todos los medios necesarios para que el trabajo del hombre adquiera toda su significación y su dignidad.
Probablemente uno de los motivos como causantes de los conflictos en la existencia humana es el trabajo realizado sin ilusión y que no es compensado económica y espiritualmente. Esta es una de las motivaciones profundas del abandono de la tierra madre. De ahí que Beas de Segura deba promover industrias a tono con su geografía, con las posibilidades de sus hombres, con su orientación y su formación profesional. Y simultáneamente debe ampliar sus actuales centros de cultura con el Instituto Polivalente, con su Casa de Cultura todavía en ciernes, con Bibliotecas, a ser posible multiplicadas para adultos y para niños, con sus clubs juveniles.
No es otro el sentido que se quiere dar a la llamada con acierto a la cultura popular que no consiste en trivializar la cultura superior, sino en hacer esta asequible al pueblo y a sus gentes.
Para ello se necesita una minoría dedicada con un ideal a la mayoría que viene a convertirse, como diría el poeta, en la inmensa minoría.
Hay pues, una convocatoria permanente que nunca debe ser desoída en San Marcos y que, al contrario, debe constituir un estímulo.
El fulgor de la naturaleza en los días primaverales de su fiesta más sentida, adquirida así en un porvenir que deseamos lo más inmediato posible, su autentica revelación.
Y San Marcos viene a ser el crisol de todos sus hijos que han dejado de dispersarse para unirse, para encontrarse, para ayudarse, para comprenderse.
Otra vez vuelve a ser Beas de Segura el blanco pueblo andaluz, el blanco pueblo español.
El blanco pueblo del hombre.


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