Desde Valencia Juan Rosales escribía este bonito poema al pueblo que tanto quería y que desde la distancia nunca olvidaría.
NO HAY PUEBLO COMO EL MIO
Por Juan Rosales Muñoz
Voy por el camino,
miro y remiro,
y no encuentro un pueblo
como el mío.
Cruzo fronteras,
Mares y ríos,
Y no hallo otro pueblo
Como este mío.
Ávidos ojos,
Anchos caminos.
¡No hay otro pueblo
Como este mío!
En todo el mundo,
Suscribo y firmo,
Para vivir
Pleno de amigos,
Para morir
Bien asistido
De familiares
Y convecinos,
Y no habrá otro pueblo
Como este mío.
Por eso quiero,
Pueblo bendito,
Que al exhalar,
- arrepentido
De todo mal
Que haya inferido:
Hacia lo humano
De amor henchido,
Y en lo cristiano
De fe ahíto;
El pensamiento
A Dios rendido,
Con la mirada
Clavada en Cristo,
Y en la confianza
De ir protegido
Por la Patrona
Que nunca olvido
El cuerpo exangüe,
Por el que suspiro;
Por eso quiero,
Por eso pido,
Que a ti me lleven,
Pueblo querido,
Sin más demora
Que lo preciso.
Que a ti me lleven,
Ruego y suplico;
Que a ti me lleven,
Yo clamo y grito,
Que a ti me lleven,
- quiero y repito –
A toda prisa,
De cualquier sitio.
Y en el lugar
Por mí elegido
Del camposanto
De tus dominios,
Llenos de paz,
Siglos y siglos,
En ti descansen
Los restos mios.
Y a la delgada
Sombra sagrada
De leve cruz,
-alfa y omega
De vida humana-
Bajo tu luz,
Deseo, en fin,
Siglos y siglos
Muerto vivir
Junto a los mios.
NO HAY PUEBLO COMO EL MIO
Por Juan Rosales Muñoz
Voy por el camino,
miro y remiro,
y no encuentro un pueblo
como el mío.
Cruzo fronteras,
Mares y ríos,
Y no hallo otro pueblo
Como este mío.
Ávidos ojos,
Anchos caminos.
¡No hay otro pueblo
Como este mío!
En todo el mundo,
Suscribo y firmo,
Para vivir
Pleno de amigos,
Para morir
Bien asistido
De familiares
Y convecinos,
Y no habrá otro pueblo
Como este mío.
Por eso quiero,
Pueblo bendito,
Que al exhalar,
- arrepentido
De todo mal
Que haya inferido:
Hacia lo humano
De amor henchido,
Y en lo cristiano
De fe ahíto;
El pensamiento
A Dios rendido,
Con la mirada
Clavada en Cristo,
Y en la confianza
De ir protegido
Por la Patrona
Que nunca olvido
El cuerpo exangüe,
Por el que suspiro;
Por eso quiero,
Por eso pido,
Que a ti me lleven,
Pueblo querido,
Sin más demora
Que lo preciso.
Que a ti me lleven,
Ruego y suplico;
Que a ti me lleven,
Yo clamo y grito,
Que a ti me lleven,
- quiero y repito –
A toda prisa,
De cualquier sitio.
Y en el lugar
Por mí elegido
Del camposanto
De tus dominios,
Llenos de paz,
Siglos y siglos,
En ti descansen
Los restos mios.
Y a la delgada
Sombra sagrada
De leve cruz,
-alfa y omega
De vida humana-
Bajo tu luz,
Deseo, en fin,
Siglos y siglos
Muerto vivir
Junto a los mios.


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