En este texto Francisco nos cuenta el cúmulo de sentimientos que a casi todos nos entra con la llegada de la fiesta y hace hincapié en el problema de la emigración que iba desolando el pueblo y el porque de dicha emigración, y termina haciendo una radiografía del habitante de Beas que pese a todo y como buen Andaluz es un buen optimista y ve las cosas con alegría y más cuando llegan sus fiestas de San Marcos.
SAN MARCOS Y LOS TOROS
Nuevamente estamos en la verdadera fiesta del pueblo de Beas de Segura, y todos los que sienten su influjo bullanguero vienen para encontrarse con sus familiares y amigos y rememorar los años anteriores y disfrutar el presente, otros, los que no pueden se quedan con nostalgia y haciendo de tripas corazón piensan “que el año próximo no me las pierdo”.
Así transcurre el tiempo y así año tras año la gente joven se va encaramando en la dirección de la fiesta y todos pujan porque cada vez sea más esplendorosa y más divertida.
Todos tratan de pasarlo “bomba” para cuando regresen a su punto de partida contar a los que se quedaron allí las series reincidencias aumentadas y corregidas para darle más interés y emoción a fin de que el año próximo los que no han podido venir sean los primeros en llegar al pueblo que sienten y quieren.
Vienen satisfechos del sitio en donde están, ya que el pueblo desconocido que les abrió las puertas les dio trabajo y los incorporó en el Censo de sus naturales o nativos.
Esta satisfacción del emigrante es una realidad amarga, ya que piensan que su pueblo tan querido les viene negando un año tras otro su permanencia en el, pese a los muchos propósitos que se han hecho para resolver su asentamiento definitivo.
Así transcurre el tiempo, y los Nuevos se han hecho Viejos y no vislumbran la manera de poner fin a este circulo vicioso que va aminorando cada vez más la influencia y riqueza de un Pueblo que lleva perdido más de Cinco mil habitantes.
¿Qué hacer? ¿Cómo evitar que un pueblo que tiene todavía 12.000 habitantes y 21.000 hectáreas de terreno continúe su decadencia y emigración?
No es problema Municipal, ya que Beas de Segura como los demás pueblos andaluces arrastran las mismas consecuencias; ahora bien, somos todos los andaluces hechos una piña los que tenemos que evitar que Andalucía se convierta en un Desierto.
Sobre la Ganadería de España ha dicho un competentísimo Catedrático y PROCURADOR Veterinario:
Es sonrojarte pensar que nuestro Censo Pecuario es igual a o quizás menor que el correspondiente al año 1918, y refiriéndose al ganado Ovino y caprino “tenemos una reducción de 500.000 cabezas por año”.
Hemos hecho una ganadería que tiene que subsistir a base de importar alimentos y hemos olvidado a la ganadería nuestra, capaz de transformar las producciones nacionales en productos utilizables directamente en la alimentación humana como clásicamente sucedía”.
Y refiriéndose a las leyes que regían las superficies dedicadas a Caza, se ha robado miles y miles de Hectáreas a una Ganadería extensiva, que estamos desalojando. Como ejemplo pondremos las 80.000 en Soria, etc, etc; Pienso que una política Pecuaria es la Base fundamental de la Política Agraria de momento, creo sinceramente que le ha llegado en turno a la Ganadería”.
Y este es el problema “nuestra”. Cortijos que se cierran, otros que se abandonan, otros que se caen, campos que no se cultivan, miles de hectáreas de Huerta perdidas, Olivares con falta de rendimiento, ganadería inexistente, industrias sin aparecer, etc, etc. todo por falta de rentabilidad, todo por falta de una política Ganadera Agraria e Industrial que no se la ha sabido atender y menos resolver.
Pero los andaluces somos optimistas y superamos en optimismo al resto de los Españoles, y por eso en Beas de Segura, pese a todo lo expuesto, cuando llega San Marcos es un verdadero acontecimiento y regresan con alegría los emigrados y beben y se divierten con el Vía Crucis de unos animales que en dehesas libres gozan de una Libertad que en San Marcos serán objeto de diversión y jolgorio para olvidarlos hasta el próximo año.
Así transcurre el tiempo y así año tras año la gente joven se va encaramando en la dirección de la fiesta y todos pujan porque cada vez sea más esplendorosa y más divertida.
Todos tratan de pasarlo “bomba” para cuando regresen a su punto de partida contar a los que se quedaron allí las series reincidencias aumentadas y corregidas para darle más interés y emoción a fin de que el año próximo los que no han podido venir sean los primeros en llegar al pueblo que sienten y quieren.
Vienen satisfechos del sitio en donde están, ya que el pueblo desconocido que les abrió las puertas les dio trabajo y los incorporó en el Censo de sus naturales o nativos.
Esta satisfacción del emigrante es una realidad amarga, ya que piensan que su pueblo tan querido les viene negando un año tras otro su permanencia en el, pese a los muchos propósitos que se han hecho para resolver su asentamiento definitivo.
Así transcurre el tiempo, y los Nuevos se han hecho Viejos y no vislumbran la manera de poner fin a este circulo vicioso que va aminorando cada vez más la influencia y riqueza de un Pueblo que lleva perdido más de Cinco mil habitantes.
¿Qué hacer? ¿Cómo evitar que un pueblo que tiene todavía 12.000 habitantes y 21.000 hectáreas de terreno continúe su decadencia y emigración?
No es problema Municipal, ya que Beas de Segura como los demás pueblos andaluces arrastran las mismas consecuencias; ahora bien, somos todos los andaluces hechos una piña los que tenemos que evitar que Andalucía se convierta en un Desierto.
Sobre la Ganadería de España ha dicho un competentísimo Catedrático y PROCURADOR Veterinario:
Es sonrojarte pensar que nuestro Censo Pecuario es igual a o quizás menor que el correspondiente al año 1918, y refiriéndose al ganado Ovino y caprino “tenemos una reducción de 500.000 cabezas por año”.
Hemos hecho una ganadería que tiene que subsistir a base de importar alimentos y hemos olvidado a la ganadería nuestra, capaz de transformar las producciones nacionales en productos utilizables directamente en la alimentación humana como clásicamente sucedía”.
Y refiriéndose a las leyes que regían las superficies dedicadas a Caza, se ha robado miles y miles de Hectáreas a una Ganadería extensiva, que estamos desalojando. Como ejemplo pondremos las 80.000 en Soria, etc, etc; Pienso que una política Pecuaria es la Base fundamental de la Política Agraria de momento, creo sinceramente que le ha llegado en turno a la Ganadería”.
Y este es el problema “nuestra”. Cortijos que se cierran, otros que se abandonan, otros que se caen, campos que no se cultivan, miles de hectáreas de Huerta perdidas, Olivares con falta de rendimiento, ganadería inexistente, industrias sin aparecer, etc, etc. todo por falta de rentabilidad, todo por falta de una política Ganadera Agraria e Industrial que no se la ha sabido atender y menos resolver.
Pero los andaluces somos optimistas y superamos en optimismo al resto de los Españoles, y por eso en Beas de Segura, pese a todo lo expuesto, cuando llega San Marcos es un verdadero acontecimiento y regresan con alegría los emigrados y beben y se divierten con el Vía Crucis de unos animales que en dehesas libres gozan de una Libertad que en San Marcos serán objeto de diversión y jolgorio para olvidarlos hasta el próximo año.


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